Hubo un tiempo en este tiempo, que en un pequeño y muy, muy lejano pueblo, se dio un hecho realmente espectacular.
El de una brillante estrella, que por mucho tiempo se había posado en aquel lugar.
Todos los habitantes estaban asombrados y hacían muchas historias y comentarios, pues nadie sabía por qué estaba ésa estrella ahí, casi encima de todo el pueblo y por qué razón brillaba tanto, no solo por las noches, si no que también lo hacia por el día..
Muchos pensaban que era un “Asunto del Clima” Los más ancianos decían que era “Una Prueba del Cielo” pero que no entendían de que se trataba, otros decían: “Que se iba a acabar el mundo” Algunos en cambio, decían que era una “Buena Señal” por que mucha gente había llegado de todas partes a ver la extraña estrella brillar. Y eso a los pobladores, les traía muchas ganancias, porque tenían que vender más y más.
Todos los negocios estaban llenos, que el pequeño pueblo no se abastecía.
Además, tanta gente había llegado, que ya no había lugar para alojar a nadie, ni en las posadas, ni en las casas particulares.
Entonces, sucedió que Mateo; Un niño de diez años, hijo del posadero; dueño de una enorme casa donde llegaban muchos visitantes, estaba asomado en la ventana viendo a tanta gente que iba y venia, pero además estaba muy intrigado por aquella estrella, que no le apartaba la vista ni un instante; ya que como todos, la veía muy reluciente y extraña.
Cuando de pronto, su papá lo llamó y le dijo:
“Mateo, ven para que lleves a estas personas al establo, se que es muy tarde hijo, ¡Pero acá en la posada ya no tenemos más espacio!
El chico bajo enseguida y vio a una señora encinta junto a su esposo.
Mateo cuenta: “Yo, a ellos los vi realmente muy, pero muy cansados.
Agarré al burrito que traían y les pedí que me siguieran.” Les dije: “Vengan conmigo que los llevaré por un atajo que conozco” y mirando a la señora le dije: “No se preocupe buena señora, ya pronto llegamos”
Ella me miró con mucha dulzura y me dijo: “Esta bien, pero sigue adelante”
Al llegar al establo, amarré al burro y vi que el esposo, acomodaba a la señora entre unas pajas; como haciéndole un suave colchón.
Mientras les ayudaba a recolectar más paja y heno les dije; como para animarlos un poquito: “No es mucho, pero al menos podrán descansar por esta noche, quizás mañana les encontraremos un mejor lugar”
Ellos me sonrieron y me dijeron: “Dios te lo pagará”
Yo les dejé mi pequeño candil para que tuvieran con que alumbrarse y me despedí de ellos.
Al salir del establo, vi que la estrella estaba casi encima de mi cabeza, del susto que me pegué, salí corriendo y llegué a casa muy agitado que no podía ni hablar,
Mi madre me preguntó: ¿Muchacho que te ha espantado?
Entonces, cogiendo un poco de aliento la lleve a la ventana y le señalé la estrella.
“¡Hay Cielo Santo!!” Exclamó mamá. Mientras llegaba papá para ver que estaba pasando, yo de un solo brinco me metí en la cama y no abrí mis ojos para nada.
Al día siguiente, al despertar el alba, muy animados los gallos del lugar cantaban tan fuerte que me sorprendió tanto alboroto.
“¿Que habrá pasado? Me pregunté preocupado..... Entonces salí y vi que esa estrella estaba muy cerca de nosotros; podría asegurar que era como si estuviera encima del establo.
Fue en ese instante, que me acordé de la señora y su esposo,
“Oh no!!! Ellos están en el establo!! ¿Les habrá pasado algo?” Mi imaginación volaba y mi corazón parecía que se me iba a salir por la boca de lo fuerte que latía..
Entonces, salí corriendo y encontré por el camino a unos pastores que también estaban asustados y sorprendidos.
“¿Hey! ustedes adonde van?” Les pregunté.
Ellos rápidamente me contaron que unos Ángeles del Cielo, les habían comunicado que un niño había nacido en un pobre establo y que la señal para llegar a aquel lugar, era una estrella radiante.
“¡Como esa!!” Dije señalándola, síganme, yo conozco el lugar.
A todos los llevé por el atajo secreto que tenia, los pastores agradecidos me siguieron aprisa.
Cuando llegamos al lugar, nos quedamos boquiabiertos, era como si el mismo Sol estuviera dentro del establo.
Nos acercamos despacito y les dije a los pastores: “esperen aquí afuera un ratito voy a ver que ha pasado..”
Cuando entré, vi que la Señora tenia en sus brazos a un hermoso bebé y su padre lo acariciaba, hasta los animalitos del establo estaban muy quietos y observando todo en silencio.
Ella me llamó y me dijo que me acercara, entonces me tomó la mano y la puso junto a la cabecita del bebé. Oh! Que hermoso momento, quería quedarme ahí todo el tiempo, pero en eso, me acordé de los pastores y la Señora me dijo: “Déjales que vengan y se regocijen también”
Salí a avisarles y cuando entraron, quedaron maravillados, se arrodillaron y adoraron al niñito, luego le regalaron unos corderitos, un poco de pan, queso y leche fresca.
Yo miraba por todos los lados y puedo asegurar que veía angelitos por doquier, alegres y juguetones, unos cantaban, otros reían, todo en ese lugar era hermoso.
El esposo de la Señora me explicó luego: “Que Dios, por el gran amor que nos tiene, había mandado a su hijo al mundo para que todos nos salváramos”
Y continuo... “Es por eso que has visto la estrella iluminar intensamente, por que será la que guié a todos los quieran venir a adorar al niño”
Entonces yo le comenté: “Es por eso que los pastores, aunque nerviosos y asustados venían cantando “Gloria a Dios en las Alturas” Que los ángeles les habían enseñado”
“Así es” dijo el señor y añadió: “Y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”
¿Y como se llama el niñito? Le pregunté intrigado,
Y el me dijo: “Se llama Jesús y su madre es María”
Y tu ¿Como te llamas?
“La verdad es que no nos habíamos presentado antes” Dijo el señor como disculpándose y continuó:
“Yo soy su padre adoptivo en la tierra y me llamo José, soy carpintero”
“¡Ah!! Si, ya veo que le has construido rápidamente una suave cunita, usando algunas maderas del establo”
Entonces José me dijo: “Gracias por habernos ayudado” y se sentó junto al niño Jesús.
Yo, muy emocionado les dije: Iré deprisa a llamar a mis padres para que ellos también vean al niño Jesús y se llenen de mucha alegría y luz.
La Señora María me dijo: “Ve, ve Mateo, cuéntale a tus padres este único y hermoso regalo de amor que Dios esta noche nos dio.

No comments:
Post a Comment