Wednesday, December 6, 2023

PROTEGIENDO LA NAVIDAD.


QUE TIENE ESA ESTRELLA?


                                                                                                                                         Por: Isary

 

Hubo un tiempo en este tiempo, que en un pequeño y muy, muy lejano pueblo, se dio un hecho realmente espectacular.

El de una brillante estrella, que por mucho tiempo se había posado en aquel lugar.

Todos los habitantes estaban asombrados y hacían muchas historias y comentarios, pues nadie sabía por qué estaba ésa estrella ahí, casi encima de todo el  pueblo y  por qué razón brillaba tanto, no solo por las noches, si no que también lo hacia por el día.. 

 

Muchos pensaban que era un “Asunto del Clima” Los más ancianos decían que era “Una Prueba del Cielo” pero que no entendían de que se trataba,  otros decían:  “Que se iba a acabar el mundo” Algunos en cambio, decían que era una “Buena Señal” por que mucha gente había llegado de todas partes a ver la extraña estrella brillar. Y eso a los pobladores,  les traía muchas ganancias, porque tenían que vender más y más. 

Todos los negocios estaban llenos, que el pequeño pueblo no se abastecía. 

Además, tanta gente había llegado, que ya no había lugar para alojar a nadie, ni en las posadas, ni en las casas particulares.

 

Entonces, sucedió que Mateo; Un niño de diez años,  hijo del posadero; dueño de una enorme casa donde llegaban muchos visitantes, estaba asomado en la ventana viendo a tanta gente que iba y venia, pero además estaba muy intrigado por aquella estrella, que no le apartaba la vista ni un instante; ya que como todos, la  veía muy reluciente y extraña. 

 

Cuando de pronto, su papá lo llamó y le dijo: 

“Mateo, ven para que lleves a estas personas al establo, se que es muy tarde hijo,  ¡Pero acá en la posada ya no tenemos más espacio! 

El chico bajo enseguida y vio a una señora encinta junto a su esposo.

Mateo cuenta: “Yo,  a ellos los vi realmente muy, pero muy cansados.

Agarré al burrito que traían y les pedí que me siguieran.” Les dije: “Vengan conmigo que los llevaré por un atajo que conozco”  y  mirando a la señora  le dije: “No se preocupe buena señora, ya pronto llegamos”

Ella me miró con mucha dulzura y me dijo: “Esta bien, pero sigue adelante”

 

Al llegar al establo, amarré al burro y vi que el esposo, acomodaba a la señora entre unas pajas; como haciéndole  un suave colchón. 

Mientras les ayudaba a recolectar más paja y  heno les dije; como para animarlos un poquito: “No es mucho, pero al menos podrán descansar por esta noche,  quizás mañana les encontraremos un mejor lugar” 

Ellos me sonrieron y me dijeron: “Dios te lo pagará”

Yo les dejé mi pequeño candil para que tuvieran con que alumbrarse y me despedí de ellos.

Al salir del establo,  vi que la estrella estaba casi encima de mi cabeza, del susto que me pegué, salí corriendo y llegué a casa muy agitado que no podía ni hablar,

Mi madre me preguntó: ¿Muchacho que te ha espantado? 

Entonces,  cogiendo un poco de aliento la lleve a la ventana y le señalé la estrella.

“¡Hay Cielo Santo!!” Exclamó mamá. Mientras llegaba papá para ver que estaba pasando,  yo de un solo brinco me metí en la cama y no abrí mis ojos para nada.

 

Al día siguiente, al despertar el alba, muy animados los gallos del lugar cantaban tan fuerte que me sorprendió tanto alboroto. 

“¿Que habrá pasado? Me pregunté preocupado.....  Entonces salí y vi que esa estrella estaba muy cerca de nosotros; podría asegurar que era como si estuviera encima del establo. 

Fue en ese instante,  que me acordé de la señora y su esposo, 

“Oh no!!! Ellos están en el establo!! ¿Les habrá pasado algo?” Mi imaginación volaba y mi corazón parecía que se me iba a salir por la boca de lo fuerte que latía..

 

Entonces, salí corriendo y  encontré por el camino a unos pastores que también estaban asustados y sorprendidos.

“¿Hey! ustedes adonde van?” Les pregunté.

Ellos rápidamente me contaron que unos Ángeles del Cielo, les habían comunicado que un niño había nacido en un pobre establo y que la señal para llegar  a aquel lugar,  era una estrella radiante.

“¡Como esa!!” Dije señalándola, síganme, yo conozco el lugar.

A todos los llevé por el atajo secreto que tenia, los pastores agradecidos me siguieron aprisa. 

Cuando llegamos al lugar,  nos quedamos boquiabiertos, era como si el mismo Sol estuviera dentro del establo.

Nos acercamos despacito y les dije a los pastores: “esperen aquí afuera un ratito voy a ver que ha pasado..”

Cuando entré, vi que la Señora tenia en sus brazos a un hermoso bebé y su padre lo acariciaba, hasta los animalitos del establo estaban muy quietos y observando todo en silencio.

 

Ella me llamó  y me dijo que me acercara,  entonces me tomó la mano y la puso junto a la cabecita del bebé. Oh! Que hermoso momento, quería quedarme ahí todo el tiempo, pero en eso, me acordé de los pastores y la Señora me dijo: “Déjales que vengan y se regocijen también”

Salí a avisarles  y cuando entraron, quedaron maravillados, se arrodillaron y adoraron al niñito, luego le regalaron  unos corderitos, un poco de pan, queso y leche fresca.

 

Yo miraba por todos los lados y puedo asegurar que veía angelitos por doquier, alegres y juguetones, unos cantaban, otros reían, todo en ese lugar era hermoso.

El esposo de la Señora me explicó luego:  “Que Dios, por el gran amor que nos tiene,  había mandado a su hijo al mundo para que todos nos salváramos” 

Y continuo... “Es por eso que has visto la estrella iluminar intensamente, por que será la que guié a todos los quieran venir a adorar al niño”

Entonces yo le comenté: “Es por eso que los pastores, aunque nerviosos y asustados venían cantando “Gloria a Dios en las Alturas” Que los ángeles les habían enseñado”

“Así es” dijo el señor y añadió: “Y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”

¿Y como se llama el niñito? Le pregunté intrigado,

 Y el me dijo: “Se llama Jesús y su madre es María”

Y tu ¿Como te llamas? 

“La verdad es que no nos habíamos presentado antes” Dijo el señor como disculpándose y continuó:

“Yo soy su padre adoptivo en la tierra y me llamo José, soy carpintero”

“¡Ah!! Si,  ya veo que le has construido rápidamente una  suave cunita,  usando algunas maderas del establo”

Entonces José me dijo: “Gracias por habernos ayudado” y se sentó junto al niño Jesús. 

 

Yo, muy emocionado les dije: Iré deprisa a llamar a mis padres para que ellos también vean al niño Jesús y se llenen de mucha alegría y luz.

La Señora María me dijo: “Ve, ve Mateo, cuéntale a tus padres este único y hermoso regalo de amor que Dios esta noche nos dio. 

                                                                                                  

 

                                                 Fin                                                                                 


                                                                                                                                                                                                              

 

PROTEGIENDO LA NAVIDAD

TAMALITOS Y REQUESÓN PARA EL NIÑO DIOS 

 Por: Isary 

Hubo un tiempo en este tiempo, que en un tranquilo vecindario de una pequeña ciudad, vivían, la señora Juanita, su esposo Ramón y el único hijo que tenían, Julián de 11 años. 

En aquella ocasión y por orden de las autoridades, todas las personas deberían volver a sus ciudades de origen para comprobar por medio del censo cuántos habitantes tenía. Así fue que mucha gente llegó a la pequeña ciudad llamada Belén de Judá para participar del censo. 

 Era una noche muy fría y con un cielo completamente lleno de estrellas, además en el camino los pobladores habían hecho seguidas fogatas para iluminar a los caminantes y a su vez, ellos puedan calentarse un poquito mientras llegaban a su destino, gente que iba y venía de todos lados. 

 Pero en la casa de Julián había también mucho movimiento y es que antes de que el gallo cantara ya la señora Juanita había terminado de preparar unos tamalitos de pollo, también había calentado la leche y además hizo un requesón con mucho empeño y dedicación. 

 Ella llamó con insistencia a Julián, para que le haga un especial favor, pero el chico no quería ni moverse. 

 Pero ella insiste: “Julián, hijo levántate, vamos hijo, tienes que apurarte” Julián que no sabía los planes de su mamá y aún con los ojos medios abiertos le preguntó: “Y por qué quieres que me levante, si ni el Sol se ha levantado todavía” 

 La mamá le dice: “Si abres bien los ojos y abres bien tus oídos, te darás cuenta que el Sol ya se despertó, el gallo ya cantó y los pajaritos están revoloteando por tu ventana. 

 Vamos hijo, lávate bien la cara por que necesito que estés bien despierto” Julián, mientras se despereza y se restriega los ojos y después de un largo bostezo, le preguntó: “Pero bien despierto ¿Para que?” Entonces la mamá le explica: “¿Te acuerdas de la señora encinta que estaba sentada en un burrito, al que su esposo lo animaba a caminar y el pobre burro cansado, no quería hacerlo?” Julián le contestó: “!Ah!, sí me acuerdo, que no pudimos darle ni un lugar por que ya no tenemos más espacio aquí y se fue a la casa de Mateo y su papá le dijo que solo tenia el establo y a ellos les pareció eso muy bien, ¡pobres, debieron haber estado bien cansados! 

 De que lejano lugar vendrían que dijeron que se quedarían en el establo, donde duermen las vacas, los burros, las ovejas, las gallinas y ese lugar huele muy mal.” Interrumpe la mama: “! Está bien, está bien! Ya estás enterado, por eso te he llamado, para que les lleves unos tamalitos de pollo ahora que están calientitos y un poco de leche y requesón, deben estar con mucha hambre y como vi a la señora, ese bebe pronto nacerá, ¡Oh! Que no suceda en el establo, pobrecito” 

 Julián le dice: “Pero si ya nació, Mateo me lo contó, después del gran susto que se llevó al ver esa estrella que brillaba tanto, casi encima de su cabeza, Ah y además ya le llevó leche y requesón también. La mamá insiste: “Pero no tamalitos de pollo; vamos hijo llévales pronto, Julián dijo: “Está bien ma, así lo haré, iré volando y regresaré volando también, así podré continuar durmiendo hasta que cante el gallo” La mamá le replicó: “Hijo mío, pero si el gallo ya cantó” 

 Julián salió a toda prisa, pero en el camino vio a muchos pastores y aldeanos que también iban en la misma dirección. Entonces Julián les preguntó: “¿Van ustedes al mismo lugar que yo?” Uno de los pastores le dijo: “Supongo que si, unos ángeles del cielo se le aparecieron a unos pastores a media noche y le dijeron: “Hoy nos ha nacido un Salvador, Dios mismo y que estará con nosotros para que haya paz en el mundo, lo encontraremos en una cunita de paja y heno y en un pobre establo, una estrella brillante está posada en el lugar”

 Otro pastor agregó: “Estamos ansiosos por verlo y además, le llevamos algunos regalitos, mira, yo le llevo un borreguito” El otro pastor añadió: “Y yo le llevo unas pieles para que el bebe esté calientito” Y otro más dijo: “Yo le llevo unos ricos panes, que hizo mi mama” Y mirando al chico uno de ellos dijo: “Ahh! Vemos que tú también le llevas unos regalos, el bebe se pondrá muy contento”

 Pero Julián se quedó pensando mientras los pastores continuaban el camino; “Todos le llevan regalos y ¿yo? ¿Qué les daré?, ¿Qué les daré? ¡Ah si! a su mamá le daré unas lindas flores” Mientras avanzaba iba eligiendo la flor más bonita que veía en el camino, hasta que logró tener un hermoso y fragante ramillete de flores silvestres.

 Enseguida pensó en el papa, “Buscaré un palo no muy grande ni muy pequeño para que le sirva de bastón” Julián miró con atención los árboles del lugar y entre ramas y ramas, hasta que lo encontró. 

“¡Que bueno! ¡Exclamó, !En la naturaleza sí que se encuentra de todo!” Avanzaba feliz hasta que se acordó del niño: “!El bebe, que le doy al bebe! no puede comer tamalitos, tampoco requesón y la leche se la da su mamá, entonces, ¿Que le doy?” 

 Buscó y buscó, cogía unas lindas piedras las miraba con atención y luego las desecha; “No esto no es para un bebe” miraba, miraba por todos lados, cada vez con más prisa, pero nada, vio un panal de abejas y pensó: “ ¿Al bebe le gustará la miel? pero si me persiguen las abejas sería un desastre, ¡mejor no! seguiré buscando.” No encontró nada apropiado para un bebe, y el ya casi estaba en la puerta del establo, pero se detuvo porque no quería entrar sin el regalo. 

 Miraba entonces por un ladito y la luz que del lugar salía, lo maravillaba tanto, pero aun así no se atrevía a entrar, hasta que vino José a verlo, saludó a Julián y le pidió que entrara, pero Julián le dijo que no podía entrar porque no tenía un regalo para el niñito. 

 El papá le dijo: “El niño Jesús lo único que quiere es que le des tu corazón y lo ames por siempre, sirviendo a los demás con amor y mucha fe. Y estoy seguro que tú tienes ya todo eso, así que, entra Julián, no temas”

 Mientras entraban, el papá le dice a Julián: “Yo me llamo José y mi esposa es María y el bebe se llama Jesús y ha venido a este mundo para salvarnos y mostrarnos el camino al Padre, aunque lo veas en un pobre establo” Julián muy contento le entregó los regalos y los tamalitos de pollo, la leche y el requesón y les dice: “Esto les preparó mamá, muy tempranito, antes de que el Sol salga y el gallo cante, ella estaba cocinando estos ricos tamalitos” José los recibe con amor mientras que María le pide a Julián que se acerque al niñito Dios, “Está bien, buena señora, le dijo Julián y justo en ese instante el bebe extiende su suave mano hacia el y le sonríe. 

Julián muy emocionado, pero también preocupado le dice a la Señora María en susurro: “Creo que me va a pedir su regalito” Pero María lo tranquiliza y le dice: “No temas Julián que el niño Jesús sabe el regalo que hay en tu corazón y por eso, siempre te colmará de bendiciones”. Julián le dijo al niño: “Dulce Jesús, toma mi corazón, que es todo para ti y ayúdame a servirte con amor” 

 Junto con los otros visitantes, Julián se quedó en completo silencio, contemplando aquel momento que lo maravillaba, todo, todo estaba quieto, la bulliciosa vaca, los revoltosos burros y hasta las parlanchinas gallinas, estaban muy calladas, sólo se escuchaba el balbuceo del niño Jesús y la suave melodía que su mamá le hacía para ayudarlo a dormir.

 Luego de un rato el bebe se durmió y Julián se acordó que eso era lo que él iba hacer cuando volviera rapidito a casa. María entonces le dice: “Anda Julián a ver a la señora Juanita y a tu papá Ramón para que vengan también a adorar al niño Dios” 

 Julián salió a toda prisa corría como un cordero asustado. Después de un rato, finalmente llegó a casa, y la mamá que estaba muy preocupada le dice: “Hijo mío, ¿Dónde te has metido? ¿Que te ha pasado? mira la hora que recién has llegado” 

 Pero Julián no podía ni hablar de la emoción, sólo la abrazó muy fuerte, entonces fue que ella comprendió que algo extraordinario y hermoso le había pasado a su hijo. 

 La señora Juanita le dió un cariñoso beso y fue en ese momento que al fin Julián le pudo contar todo lo que había ocurrido, entonces ella lo dejó descansando y llamó a su esposo para ir a toda prisa al establo, pero no sin antes contarle al vecindario lo ocurrido, casa por casa iban anunciando y animando a todos a que vayan al lugar, para que vean al Salvador, un niño en un pesebre recostado. 

 Nadie en la comarca se quedó en casa ese día, porque todos querían ver lo que sus vecinos decían: “¡Vamos, vamos todos con amor, contemplemos al Niño Dios que en esta humilde ciudad ha nacido, es el Rey, es Jesús, es el Mesías prometido” 

 FIN

PROTEGIENDO LA NAVIDAD

                                              UNA GLORIOSA NAVIDAD

                                                              Por: Isary

 

Hubo un tiempo, en este tiempo, que en un pueblo muy lejano y casi olvidado, rodeado de grandes y pequeñas montañas, donde las nubes se pasean por las casitas, como tomando de ellas el aroma a hogar que sale por sus chimeneas humeantes.

 

El Sol del mediodía, con calidez coronaba la cabeza a todos sus habitantes y por las noches la luna iluminaba tímidamente a los que llegaban a sus casas después de una larga jornada, mientras que la brisa nocturna se encargaba de refrescar las noches para asegurar que su gente duerma fresca y confortable. 

 

Hasta que un día, llegó un joven sacerdote, en un carrito azul;  no muy bien tratado,  a la única Iglesia que había en ese pueblo, al pié de un florido y típico parquecito rural. 

 

Después de darle muy lentamente, unas cinco vueltas al parque, el Padre Timoteo, se estacionó frente al gran portón de la Iglesia, El joven Sacerdote, se quedó mirándola por unos minutos; más bien admirándola, ya que esa gran puerta de madera lo anonadó por unos minutos.  

 

Entonces, introdujo la llave en la cerradura y luego de un poco de esfuerzo, logró sacarle el seguro, el joven Sacerdote tuvo que empujar fuerte las viejas y pesadas puertas talladas en arte Español, pero que estaban muy descuidadas,  entre chillidos sonoros, como si despertaran de un largo sueño, poco a poco se iban abriendo. 

 

El Sacerdote estaba en medio del gran pasillo de la Iglesia, asombrado de lo que veía, ya que aunque afuera era un día muy soleado, dentro de la Iglesia apenas entraban los rayos solares y no por los grandes ventanales que tenia,  por que el polvadero pegado en ellas, no dejaba que entre nada de luz; La poca iluminación venía de los  pequeños agujeros de sus viejas y agrietadas paredes.

 

Viendo hacia el Altar Mayor,  experimentó una absoluta paz que lo inmovilizó por unos minutos, sorprendido y maravillado de todo lo que había, se arrodilló ante el altar a dar gracias a Dios por la manifestación de amor que tenía para su servidor, mientras estaba rezando, apareció por detrás, un chico sucio y desgreñado, casi como lo estaba la misma Iglesia, el chico muy entusiasmado lo saluda efusivamente y le dice: “Escuché el gran ruido que hicieron las puertas y vine a ver qué pasaba….y si podría ayudarle” ….ambos sorprendidos se presentaron:

“Soy el Padre Timoteo, nuevo párroco desde ahora, mmm ¡sí!, me gustaría que me ayudaras” le dijo mientras estrechaba su mano. 

“Yo me llamo Félix”.-  dijo el chico, “Y aquí estoy para servirle”

El Padre entonces dijo: “¡Muy bien, porque todo debe estar bien para Navidad!”

“¿Navidad?” Preguntó el chico, pero el Padre no lo dejó terminar y continuó diciendo: “Bien, empecemos ahora, no hay más tiempo que perder. 

“Así es! dijo el chico, “No hay tiempo que perder y un poco preocupado le preguntó: “¿Pero, qué es Navidad? ” 

 

El Sacerdote, entendió entonces lo que sucedía y le dijo: “Es el regalo más hermoso que todo ser humano tiene, es el mejor acontecimiento del mundo, te darás cuenta muy pronto, tú solo ayúdame a prepararla” 

 

El chico muy entusiasmado y un poco confundido, le dijo: “Muy bien, muy bien,  traeré más ayuda” 

Le propuso llamar a sus hermanos y a otros amigos para que ayudaran también, ya que la Iglesia era muy grande y para el tiempo que el padre la quería lista y limpia, eso significaba que había que correr.  El joven muy seguro le dijo: “Padre, entre más manos, mejor”

 

En aquel pueblo, tenían ya muchos años que no celebran Navidad, los habitantes del lugar se habían conformado con pasar ese día especial, como otro día cualquiera, trabajando y haciendo sus labores domésticas, para los niños, no había ninguna diferencia entre los otros días, nadie hablaba de que en Diciembre “Algo” se celebra.

Cosa que el Padre Tim; como lo llaman sus amigos; se dispuso a cambiar de inmediato y más aún, luego de haber escuchado los relatos “vacíos” de los jóvenes ayudantes y sobre todo, la gran ausencia de Dios que cada uno de ellos experimentaba.

 

El Padre Tim dijo: “Por ahora, dejemos la casa de Dios limpia y lista para recibir a todos los que quieran venir”. Los jóvenes un poco incrédulos, estuvieron de acuerdo en apurarse en el orden y la limpieza.

Al cabo de una semana, la Iglesia quedó como debía ser, un lugar limpio, fresco, confortable, con las luces todas funcionando y los hermosos vitrales trasluciendo el mensaje de Dios a través de la luz del Sol.

 

La misión estaba cumplida, todo estaba en su lugar, los jóvenes agotados, pero contentos. Pero el Padre Tim continuaba preocupado…..

Félix, el joven colaborador  a quien el padre Tim lo nombró su “Sacristán” le preguntó:

“Padre Tim y ahora que te preocupa, acaso no hemos hecho bien el trabajo de limpieza y restauración”

El Padre Tim mientras se paseaba de un lado a otro pensando y pensando, le contestó: “Han hecho un veloz y excelente trabajo, Dios se lo pague. Lo que pasa es que tenemos solo dos semanas para la Navidad y no se como decorar la Iglesia, no encuentro nada que nos remonte al lugar donde nació Jesús; si recuerdas el relato de la Sagrada Biblia que te leí, ¿Verdad? El pesebre de aquel tiempo; casi como lo describen los Evangelios,  me gustaría hacerlo un poco así, para poder hablarles de lo que es Navidad, para que los parroquianos y todos los que vengan vean también en las condiciones de pobreza y escasez en que nació el Niño Dios, pero, ¡No se como empezar!” 

 

El Sacristán lo acompañó un buen rato en su “Caminata” de un lado a otro,  hasta que se detuvo y dijo: 

“!Navidad es el milagro de amor de Dios a la humanidad!” ¿Verdad Padre? 

“Así es querido Félix, lo has entendido bien y ahora justamente, necesitamos ese milagro de amor” anotó el Padre Tim.

 

 

No terminaba de decir esas palabras, que casi inmediatamente llegaron los “Cuatro Angelitos de la Navidad” que se movían en torno a los dos, mientras se ponían al tanto de las necesidades de la Iglesia y de todo lo que pasaba. 

Mientras tanto, Musioti, el angelito de la música, usaba sus poderes celestiales para llenar todo el ambiente de suaves melodías navideñas.

 

El joven sacerdote dijo en voz alta: “OHH! Esa música es perfecta  para la ocasión y para la inspiración”.

Natibel; El angelito guía y encargado de velar de que todo el mundo conozca qué es Navidad, terminó diciendo: “Y también para la imaginación que nos hará mucha falta”

“¡Entonces, manos a la obra!”  Exclamó el sacristán.

 

En ese momento, otro angelito, llamado Candiluz; Encargado de la iluminación interna y por qué no decirlo, “También externa” Buscó todas las luces posibles y adornó de hermosos y parpadeantes colores toda la Iglesia, lo mismo hacia Regael; El angelito que trae los  regalos directo Del Padre, para toda la humanidad. Estaba encargado de conseguir todo lo necesario para armar el pesebre… buscó ramas secas, unos pilos de heno, un poco de madera rustica, algunas rocas, etc etc. Todo lo iba arreglando a un lado del Altar Mayor.

“¡Bien!” Muy entusiasmado dijo el Padre Tim “¡Yo haré muchos cancioneros para que todos los asistentes a la Santa Misa puedan cantar!” 

 

Pero, esta vez Natibel se veía realmente preocupada,  porque buscó y buscó por toda la Iglesia las estatuas que representan a la Sagrada Familia de Nazaret y no las encontró por ningún lado. Todas las hermosas imágenes que la Iglesia tenía, eran tan grandes y además estaban sujetas a la pared, Natibel las revisó por todos lados y era imposible sacarlas “Están  empotradas” así que pensó: 

“Debe haber otra solución”

Y cuando le comentó al sacerdote sobre su búsqueda frustrada, éste, quedó más preocupado aún. 

 “Mmm” Dijo el sacerdote:  “Eso sí que es difícil, ¿Encontrar unas figuras representativas? A dos semanas de la Navidad!! Y en un pueblo casi olvidado” ………

 

Pero el joven Sacristán interrumpió  la preocupación de ambos y les dio una genial solución. 

Natibel le dijo: “Este chico sí que es inteligente”

Mientras ellos celebraban la gran idea, se unieron los otros angelitos y preguntaron muy curiosos: “¿Que está pasando? O, mejor dicho:  ¿Qué están celebrando?” Entonces el Padre Tim les explicó:

“Nuestro Sacristán tuvo una gran idea, ya que no tenemos figuras representativas de José, María y el Niño Jesús; Cómo se dio en Belén de Judea;  El va a llamar a la señora Juanita y a su esposo Miguel que hace unos días,  les nació su primer hijito y creo que se llama Manuelito.

¿!No es eso fantástico!!? Ya tenemos a la “Familia de Nazaret” Todos se alegraron y más aún Félix que salió corriendo a darle la noticia a la familia. 

 

Al cabo de un rato llegaron a la Iglesia la Señora Juanita, su esposo y el bebé a presentarse al Padre Tim y decirle lo que Félix les había contado y que ellos estaban felices de participar de tan gran evento. 

Mientras celebraban, regresó  el Joven Sacristán con un grupo de personas y entre ellos algunos  niños también, los angelitos los recibieron gustosos y con la ayuda de sus celestiales manos les iban poniendo los trajes que representarán cada uno de ellos. 

 

A unos niños los vistieron de angelitos, a otros de pastorcitos, el más grandecito les dijo: “Mis padres tienen borreguitos y gallinas que también pueden ayudar” 

“Así es como se verán ustedes en la víspera de la Navidad” les dice Natibel, los niños no  lo podían creer, se veían diferentes y se sentían diferentes también; uno de ellos le susurró una pregunta a Natibel: ¿Esto es real? ella le contestó: “Todo aquí es real, hasta la misma Navidad que vamos a celebrar con todos ustedes como parte del Misterio que envuelve al Nacimiento del Niño Dios”

 

“Ahora sólo falta convocar a todo el pueblo para que vengan a la Santa Misa” Dijo el Padre Tim.

Félix y sus compañeros le dijeron: “De eso nos encargaremos nosotros, no se preocupe usted, que después del ensayo todos saldremos a invitar a la gente,  casa por casa, en el parque, en las esquinas, en toda la comarca y cruzaremos las montañas y hasta sus alrededores” 

Al atardecer ya casi todo estaba listo, cada uno se iban retirando a descansar y esperar con muchas ansias la mañana.

El Sacerdote,  muy entusiasmado y después de despedirlos les dijo: “Creo que la Iglesia nos va a quedar pequeña ” Muy agradecido se retiró hacer sus oraciones acompañado de los cuatro angelitos de la Navidad.

 

En los primeros rayos de luz y con mucho entusiasmo y fuerza, Candiluz y Musioti tocan las campanas de la Iglesia, el sonido cubría a todo el pueblo, que el canto de los gallos no se escuchaba, ni el parlancheo de las gallinas, tampoco el balar de los borreguitos pidiendo leche a su mamá.

El pueblo despertaba con mucha esperanza y alegría, esas campanas que hace muchos, muchos  años no sonaban les recordó que “Hoy es el Gran Día” 

Su fuerte sonido retumbaba en cada corazón, llenándolo de esperanza y energía ¡Es Navidad, es Navidad! los niños repetían, Ellos no hablaban de juguetes ni de qué comerían, sólo querían apresurar el momento para llegar a la Iglesia, vestidos de angelitos, otros de pastorcitos y celebrar algo que aún no entendían, pero que sabían que era bueno para toda la familia. 

 

El Padre Timoteo, abre las sonoras puertas de la Iglesia justo a las seis de la mañana y ya mucha gente lo esperaba para rezar, cuando terminó  la oración, los feligreses le prometen al Padre que volverán más tarde; “Tenemos mucho que hacer todavía” le dijo una de las señoras,  “Y traeremos deliciosa comida para compartir” agregaron otros más, al despedirse.  Lo cual hizo que el joven Sacristán diera un buen brinco y emocionado dijo: “!Comida para compartir, esa es mi frase favorita!” 

 

Ya la Iglesia estaba lista para recibir a sus invitados, solo había que esperar el atardecer, cuando ya el astro Sol se dispone a descansar y la brisa fresca empieza a soplar. El pueblo,  algo incrédulo, iba llegando poco a poco, hasta que la Iglesia se llenó por completo. Uno de los angelitos de la Navidad, Musioti comentó sorprendida: “¡No pensé que había tanta gente en este pueblo! ya que se lo veía muy pequeño y olvidado”

Natibel concluyó: “Olvidado por las autoridades, pero nunca olvidado por Dios”

 

¡Llegó el gran momento! El Padre Tim, su Sacristán y los otros monaguillos junto a los que iban a representar el “Pesebre de Belén” entraron en procesión solemne, mientras entonaban un hermoso villancico. Gracias a la ayuda de los Angelitos de la Navidad, la Iglesia sonaba como el mejor de los coros celestiales que no se había escuchado antes en ningún lugar.

 

Todos de pie, esperaban el inicio de la ceremonia, había en la Iglesia gente de todas las generaciones, niños, jóvenes, ancianos, mamás, abuelos, todos, todos habían llegado,  incluso muchos animales del lugar, como los burritos, las gallinas, las ovejas, los perros, los gatos, muchas palomas y pajaritos, todos  estaban muy quietos y silenciosos fuera de la Iglesia; como para no perderse nada del sermón; era un acontecimiento sin igual, una verdadera catequesis que había entrado en cada corazón  y alimentado la razón. 

 

Ese día será inolvidable para todo el pueblo, ya que con la representación de su misma gente, hicieron el Pesebre Viviente más grande que ellos jamás habían visto. Y  con la ayuda del Padre Tim, los asistentes, aprendieron lo que es realmente vivir la Navidad entre nosotros, Sin duda, todos vivieron intensamente y con mucha devoción, aquel sublime tiempo, muchos de ellos, se dieron cuenta de dónde su bondad les surgía, que en el fondo de sus corazones habitaba siempre el amor y el respeto, muchos agradecieron a Dios por la llegada del Sacerdote a su pueblo olvidado. 

 

Casi todas las familias entendieron que por Jesús, José y María, también ellos son parte de este Gran Misterio de Fe, que los envolvía. 

 

Al final de la Santa Misa, cuando ya todos se retiran, se acercaron muy agradecidos y felices la señora Juanita su esposo Miguel y su hijito Manuelito; Qué, como muchos, era la primera vez que asistían a una Misa, Ellos muy emocionados dijeron: “Esta noche ha sido muy especial, ser parte del pesebre, estar en la Iglesia, servir a la comunidad, pero más que todo estar en nuestra “Gran Casa” como dijo usted Padre Tim en el Sermón y celebrar juntos La Navidad, esto nunca lo olvidaremos, será nuestra herencia de amor para nuestro hijo. 

 

Los cuatro angelitos, felices de haber ayudado al Padre Tim, a su joven Sacristán y a todos en el pueblo, se despidieron alegres,  prometiendo que sin duda volverán el próximo Diciembre,  para todo el pueblo, juntos

 ¡Una Gloriosa Navidad!  como familia de fe, volver celebrar.                                        

 FIN

Tuesday, December 5, 2023

PROTEGIENDO LA NAVIDAD

 


Protegiendo la Navidad

Protegiendo La Navidad

Buscando La Navidad entre los Cristianos

                                                                    (cuento para presentarlo en una obra, opcional)

Por: Isary

 

Narrador:

Hubo un tiempo en este tiempo,  que mandó Dios a cuatro angelitos para que se dieran la tarea de observar,  aquí en la tierra, “¡Como viven los cristianos la Navidad!”

(los angelitos van apareciendo a medida que se los va nombrando, uno por uno)

 El primer angelito se llama NATIBEL, es la encargada de llevar el mensaje de la Navidad al mundo y de velar por los demás angelitos.

 El segundo se llama CANDILUZ, el que ilumina con su luz las ideas de todos. 

 El tercero se llama MUSIOTI  quien le pone a todo acontecimiento su música celestial.                  

El cuarto se llama REGAEL el que hace que sus vidas sean un verdadero regalo de amor y unidad. 

 Narrador: Los cuatro angelitos, pasaron días enteros buscando y buscando…  Cuando veían a un grupo de niños se alegraban mucho y pensaban que ellos sí estaban preparándose para la Navidad…. Pero al aproximarse a ellos se daban cuenta que estaban haciendo algo completamente diferente. Así estuvieron días enteros y ya en la víspera de la Navidad, ellos seguían buscando…….un poco tristes y desanimados los cuatro angelitos  seguían buscando y buscando,  por todos lados, pero cada vez más aprisa, no les quedaba mucho tiempo ya que se estaba acercando la noche.

Narrador: Cuando en eso, ven que a través de una ventana, unas luces que están parpadeando!!!! 

Natibel dice: “Que alegría  ¡Por fin encontramos una casa con luces Navideñas!!!!!

Cadiluz agregó: “Si, y son tres hermanos,   Pero, no son luces de Navidad lo que parpadean es, es solo la televisión encendida”

 Natibel: “Por la cara que tienen, estos niños se han pasado muchas horas viendo la televisión…….! Parecen estatuas!!!!!”

 Musioti: “Que desperdicio de tiempo!!! Y hoy es Noche Buena!!! …Es que acaso ellos no saben qué es lo que celebramos?

 Regael: Hagamos algo  para llamarles la atención, ¡Ya que para eso hemos venido!!!

 

Narrador: Los cuatro angelitos se juntaron a pensar………y se les ocurrió una idea fantástica. Los cuatro angelitos se metieron en una enorme caja que había en el lugar e hicieron  mucho, mucho ruido…

 Pedro, de 9 años, el mayor mira de los niños (Se levanta y mira sorprendido por todos lados) dijo: ¿Qué es todo ese ruido?

Antonio, de 7 años,  dijo: ¡Parece un terremoto!!!! Mejor corramos debajo de la mesa!

 María Sol, de 5 años, dijo: “No, esperen creo que el ruido viene de esa caja!! ¿Vamos a ver qué es? Yo no tengo miedo.”

 Narrador:  Los tres niños se acercaron muy despacito y con mucho cuidado y con la ayuda de los angelitos iban abriendo la gran caja………..

 Narrador:  Cuando de pronto  cada uno de los niños exclamó:

  Antonio: “Miren lo que hay aquí!!”

 Pedro: “Son unos muñecos y con unos trajes muy antiguos, sus cara son muy tiernas ¿De dónde habrán salido?

 María Sol: Miren, también hay un bebe, ( con ternura dice) que lindo, se ve tan dulce.

 Pedro: Y estos son los pastores y hay también  ovejas, muchas ovejas, unas vacas, burritos y caballitos; también hay angelitos, muchos y de todos los tamaños.

 Antonio: Aquí hay unos muy guapos y muy elegantes, Ah, ya recuerdo, son los tres Reyes Magos.

 María Sol: Los que llevan los regalos para el Niño Dios…

 Pedro: ¿Y tu, cómo sabes eso? ¡Ahh! Ya se, te lo contó un angelito.

 Narrador:  Los cuatro angelitos ayudaban a cada uno de los niños a sacar una a una las figuras y los iban colocando en el centro de la mesa que estaba en la sala… los niños realmente estaban sorprendidos y maravillados de lo que veían.

 Natibel: dijo:  ¡lo han hecho muy bien chicos!!!

 Candiluz: Agregó. “Pero especialmente lo han hecho con mucha iluminación y gran espíritu de Navidad….

 Musioti: Dijo “!Si, ¡ya hasta se escuchan los villancicos!!

Regael: Dijo: “Estos niños han recibido un verdadero regalo en esta Navidad.

 Narrador: Los niños se arrodillaron para ver al niño Jesús y se abrazaban alegres

Pedro dijo: Ahora recuerdo que nuestros padres ponían el pesebre bien lindo, el lugar donde ponían al niño Dios con José y María era muy hermoso aunque muy rústico y pobre, además ponían montañas, caminitos de piedras, árboles, pastores, aldeanos y muchas ovejas…..pero eso fue hace mucho tiempo… creo que cuando yo tenía cuatro años. 

 Antonio dijo: Y por que ya no lo hicieron más???

 María Sol dijo: ¿Qué habrá pasado, por que no hemos tenido la Navidad en casa?

Musiote: Mejor cantemos Villancicos.

Candiluz: Si y prendamos las luces!!! Este es el verdadero parpadeo de muchas luces de colores que quiero ver. 

 Narrador:  Mientras los niños se hacían estas preguntas y estaban cantando Villancicos.  Fue Justo en ese momento que llegaron sus padres del trabajo y se sorprendieron al ver todo eso, cantos, luces, ángeles por doquier….

El papá dijo: “Queridos hijos, ustedes nos han dado una gran lección de amor esta noche.”

La mamá dijo: “Si, es tener siempre a Dios como centro de nuestras  vidas.  Gracias por ayudarnos a ver lo que es realmente verdadero e importante

El papa  dijo: Ustedes nos han dado el mejor regalo de Navidad..                  Ahora vamos todos a la Santa Misa para al Niño Dios, adorar. 

 Narrador: Los cuatro angelitos se abrazaron alegres y cada uno dijo…

  Natibel: Ahora regresaremos al cielo y le contaremos todo a nuestro Padre Dios.

 Regael: Pero si El  ya lo sabe todo!!!

 Musioti: Si, pero es nuestro deber informarle, para eso nos ha creado.

 Cadiluz: Ahora en este hogar se vive verdaderamente La Navidad.

 

Narrador: Y los cuatro angelitos de la Navidad junto a los niños y sus padres se abrasaron muy emocionados y dijeron. 

 

                                    FELIZ NAVIDAD A TODOS


                                                              FIN