El redescubrir en mi, la Real Presencia de Dios, actuante en cada circunstancia y suceso de mi vida según, ¡Claro! la apertura que conseguía a través de la oración personal, oración con mi esposo y el participar en la oración comunitaria, todo esto me ha ayudado a ver claramente que la maravilla que Dios nos da sin gratuitamente cada día, es una gran oportunidad de querer ser persona y de poder vivir el Plan que Dios ha dispuesto para mi..
Y es que en cada instante se da ese momento, claro, si uno trata de vivir el presente, vivir el hoy, o sea que mi hoy debe ser presencia, mi hoy debe ser verdadero, mi hoy debe llevarme a la comunión con Dios, con mi cónyuge, con los hijos, con la familia y comunidad. Esto no es nada fácil, lo sabemos, por que uno vive en un mundo rodeado de tanta bulla, de tanta falta de valores, tanta despreocupación, un mundo que te invita al facilismo y al creerte que no tienes derecho a sufrir por nada, el mundo te vende una idea tan equivocada de lo que es realmente un ser humano, un hijo de Dios.
En todo esto surge la importancia que ponemos al mismo hecho de reconocer quien soy y de donde vengo, el identificar claramente esto me conduce a vivir en mi propio estado hoy, no mañana, o mas adelante, es hoy mismo. ¿Cual es? El de casada, de que comparto mi vida con mi pareja, pero ¿Que compartiría si no reconozco mis niveles de amor en mi vida y como estos van afectando o no? Para eso es muy necesario tratar de conocerlos plenamente, el amor esta identificado así, Dios ha hecho estos niveles para el bien de cada uno, para ayudarnos a redescubrir, corregir y asimilar el verdadero amor al cual estamos todos llamados.
Se habla del reconocimiento como persona, como don o regalo que somos, que somos imagen y semejanza de Dios y que estamos en este mundo y ahora por un gran propósito, ¿Cual es? El sabernos sus hijos, que gozamos de la misma dignidad y que estamos llamados a la Santidad. Entonces, ¿Que nos identifica a nosotros como persona? Pues que la persona, el genero humano tiene vida interior, que nos ayuda a buscar siempre en lo mas profundo de nuestro ser el origen mismo de la vida y que cuando llegamos a este momento nos identificamos como Hijos del Amor, hechos para el amor, es por eso que la vocación del ser humano es exclusivamente, El Amor, estamos hecho para eso, vivimos para eso, morimos por eso, viviremos en esa constante búsqueda hasta que lo encuentra.
Y lo encuentra cuando ha revisado en su vida interior esos cuatro niveles del amor que los vamos a tratar de integrar hoy, ya que esa es justamente nuestra tarea, “Estamos llamados a integrarlos” ¿Por qué? Por que el quedarnos en uno, o sea en un nivel solamente, que se lo conoce como la atracción sexual, el ver en la otra persona solo eso, un objeto de placer, que este nivel es solamente el inicio a una relación de pareja en la que uno se va conociendo, lo que se llama el noviazgo, pero que si esa atracción solo se queda es eso, “Atracción” y este nos lleva al acto sexual antes del matrimonio es cuando ya se empieza mal, matando el amor. El acto sexual antes del matrimonio no es una “Prueba de amor” al contrario lo único que nos llevaría es a la nada, al hartarnos el uno del otro, la verdadera prueba es continuar por estos niveles de amor hasta integrarlos y con el SI nupcial se comprueba este Amor. La pareja no esta llamada para quedarse mirando el uno al otro, esta llamada mirar juntos el horizonte de Dios para avanzar a los otros niveles como el segundo, donde ya empezamos a pensar en lo bien que me siento con esa persona y en como me hace feliz y que la necesito, que no podría vivir sin esa persona, esto hasta aquí esta bien, pero no es ninguna base ni garantía para el verdadero amor, por que el amor no es un sentimiento, es una decisión, no puedo amarte solo cuando me siento bien, o a gusto, entonces, cuando no me sienta bien ¿Qué? ¿Ya no te amo? Este segundo nivel del amor es también muy importante identificarlo bien, ya que podríamos caer en la idealización a mi pareja, el pensar incluso que es perfecta, que es lo que “Yo necesito” nos mete en el egoísmo, en el pensar primero en mi, segundo en mi, tercero en mi y cuarto…e incluso, si logramos ver “algo” que no nos gusta mucho, pensamos muy equivocadamente que sin duda lo o la haríamos cambiar cuando nos casemos. Error muy grande e inútil, que hasta nos hundiría en continua depresión ya que nosotros no podemos hacer cambiar a nadie, eso sí, solo a nosotros mismo pero, con la ayuda absoluta de Dios.
Avanzamos ahora hasta el tercer nivel, en que hemos dado un salto muy importante por que ya estamos viendo concretamente a nuestra pareja como persona, con defectos y virtudes, como yo, o sea con mi misma dignidad de hijo de Dios, en que gozamos de su infinito amor y compasión, es entonces en que buscamos tratar de vivir para mi pareja, ver lo hermoso que es su vida y que tiene una dignidad como yo venida del Padre, que me la ha dado como un regalo para que yo lo cuide, lo proteja, para que estemos juntos por el resto de la vida, para ayudarnos mutuamente a crecer en el amor, que esa “Ayuda Semejante” del que nos habla el Libro del Génesis, no es para que me ayude a limpiar la ropa, los platos, que me ayude a pagar las cuentas, que vea a los hijos mientras yo trabajo etc etc, ¡No!, es para poder hacer de nuestro Matrimonio un Camino de Santidad, para que mientras “Caminamos” nos vamos despojando de las dudas, incertidumbres, depresiones, confusiones, como los dos de Emaus cuando iban caminando Junto a Jesús, irnos ayudando el uno al otro, en la fe, en el respeto, en vivir nuestras virtudes, en el conocimiento mutuo y en la comunión que desde ya estamos llamados a vivir, “Que seamos uno, como Mi Padre y Yo somos Uno”.
Para poder lograr esto, llegamos al cuarto nivel donde veremos la manifestación de Dios en nuestras vidas, manifestación que se nos ha dado siempre, si vemos hacia atraz , ya que El nunca nos ha abandonado, veremos Su manifestación de amor, según cómo lo busquemos y procuremos vivir como Dios manda y no a la buena de Dios, que seamos cooperadores de Su Gracia, que se derrama en cada uno de nosotros hoy mismo, desde que abriste los ojos y te recibió el nuevo día.
La búsqueda incesante de conversión, hace que te mires en lo mas profundo de tu ser y te preguntes: ¿Estoy realmente llenándome de Dios cada día? Entonces el Señor nos responde muy claramente: “Busca el Reino de Dios y su justicia, que el resto vendrá por añadidura” ¿Lo estoy buscando? En Jesús tenemos el paradigma a seguir, pero ¿Como lo hacemos? Para eso la Iglesia nos enseña cada día, cada Domingo, en cada Liturgia, en cada Sermón u Homilía, como ser mejores personas, como ser digno de mi mismo como “Don de Dios” como vivir las virtudes que son las que me permitirán cada vez ser mejor esposa o mejor esposo, mejores padres, mejor en la familia, la comunidad, la sociedad.
Por eso es muy importante la integración de esos cuatro niveles, que lo tenemos que hacer hoy, ahora mismo, en los que tenemos que trabajar día a día, aportar día a día, no es que ya me caso con tigo para que sepas que te amo, es que desde hoy voy a tratar de integrar esos niveles de amor con tu ayuda para poder caminar juntos hacia la Santidad, hacia el encuentro con nuestro Padre.
Santidad que se da hoy mismo, no es que esto sea fácil, al contrario es bien difícil pero no imposible, por que nos conduce a poner toda nuestra confianza en Dios, como sus hijos, así como vemos a nuestros hijos depositar esa absoluta confianza en nosotros sus padres, que nos dan la mano y se dejan llevar, solo confían, así es que debemos depositar nosotros nuestra confianza en Dios. Pero claro, nos consideramos grandes, maduros, “hechos y derechos’ en que creo “Ya me las se todas” no necesito de nadie., Lo único que quiero enfatizar es en la necesidad de aprender a depositar toda nuestra confianza en Dios, que El es el único que nos ayuda a sanar nuestros rencores, nuestras dudas, los celos, las amarguras, el egoísmo. Etc etc. ( La lista es grande)
Toda la confianza deriva en esto: ¿Realmente creo que Tú, Señor, me has dado a mi esposo 0 a mi esposa, como un verdadero regalo? ¿Así como es?
Si cada uno de nosotros en particular, busca siempre en agradar a Dios, busca su propia conversión, busca en donarse a su pareja sin pedir nada a cambio, buscará, les aseguro, por sí misma, ser cada vez mejor ser humano, mejor cónyuge, buscará dejar aun lado todo lo que los separa, buscará sanarse interiormente y ayudar a sanar a su pareja, buscará en lo cotidiano el respeto, vivir la alegría de estar juntos, de orar juntos, de aprender juntos, de caminar juntos, por que se dejará moldear de las manos del mismo Jesús que nos llama a vivir el amor incondicionalmente y no solo eso, nos invita a donarnos sin pedir nada a cambio.
Pero ¿Cómo puedo lograr esto? Hermanos, esa es la vida del casado, vivir alimentando el amor diariamente, con pequeñas cosa, pequeños detalles, que no se nos pase la vida diciendo OK, A partir de mañana, como dice la canción.
Nosotros llevamos 34 años de casados, tenemos cuatro maravillosos hijos, cuatro nietos y dos virtuosas hijas mas, una actualmente madre y esposa y la otra muy pronto, y nos ha pasado casi de todo, nuestra vida no ha sido nada fácil, hemos vivido la armonía, la estabilidad y la inestabilidad, la salud y la enfermedad, de todo y sabemos que todavía nos falta más, por eso estamos decididos a amarnos cada día más para disfrutar de la mutua compañía con Dios en la oración y en todo momento, en la ayuda a los demás, en nuestra propia compañía, para que nuestra comunión se fortalezca y que cuando vengan las tribulaciones no nos encuentre distraídos o lejanos.
Para eso hay que tener la firme convicción de que Dios nunca se equivoca y de que El nunca, nunca nos va a dar algo que NO podamos soportar.
Así que adelante, no caigamos en el gravísimo error de llamarlo a Dios “mentiroso” de decirle “te equivocaste con migo” “me diste esta pareja solo para tener problemas” “te la regreso” “no seguiré luchando” y lo único que lograríamos con eso es rasgarle el costado de Nuestro Jesús con los clavos.
El verdadero amor, lleva esfuerzo, sacrificio, negación de uno mismo, El verdadero amor es un verdadero peso; Pero no ese peso del que estamos acostumbrados a pensar, de aquel peso que nos aplasta, que nos limita, que nos destruye. El verdadero amor es el cada uno lleva inscrito en su corazón y que te eleva hacia Dios, ¿Pero como es esto de que el peso nos eleva? ¿Si yo veo que las cosas por su peso caen? Pues hermanos Dios nos invita a caer hacia arriba, eso quiere decir que mientras buscamos lo esencial, mientras los dos decidimos a amarnos a pesar de todo, mientras nosotros vamos confiando día a día en que estamos llamados para el amor, que nosotros estamos llamados a ir hacia el Padre, llamados a tener un encuentro personal con El, que los dos caminamos hacia arriba hacia el amor Absoluto y es justamente este “Peso del amor” el que nos eleva hasta El, así lo hacemos con nuestros hijos a los cuales les tenemos que enseñar que nosotros somos solamente un reflejo del Amor del Padre y hacia El debemos conducirlos, entonces es así como los hacemos verdaderamente libres y los hacemos verdaderos hijos de Padre.
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